Como viene siendo habitual cada año, la sección bilingüe del IES Antonio Gala organiza una actividad multidisciplinar que integra tanto áreas lingüísticas como no lingüísticas del proyecto bilingüe. La temática elegida este año era la de la Edad Media en la Península Ibérica. El trabajo desarrollado por el alumnado en sus distintas asignaturas se expone en la Biblioteca del centro y será visitado por los grupos a lo largo de la semana que viene.

Como acto de inauguración, este año hemos hemos tenido una charla contando con la presencia de Sebastián de la Obra, historiador y director de la Casa de Sefarad de Córdoba, además de patrono de la Fundación Sevilla Acoge y y ex adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz.

Durante su intervención, Sebastián nos habló de la presencia de comunidades judías en la península desde el siglo I, anterior por tanto a la musulmana o cristiana. Si bien, destacó la importancia de la diversidad y la tolerancia, responsable de que gracias a la confluencia de esas tres grandes tradiciones, judía, musulmana y cristiana, España sea hoy el país que es. En un ambiente cordial y distendido, nuestro invitado desveló curiosidades sobre los entresijos de la etapa medieval en la península, destacando la tremenda importancia que tuvo el estado andalusí y las relaciones económicas, políticas y culturales que estableció con reinos cristianos del norte de Europa, con el Imperio bizantino y con el califato fatimí establecido en el actual Egipto.

El alumnado y el profesorado presente en la charla, disfrutaron con las anécdotas que Sebastián nos contó sobre la intervención del médico judío jienense Hasday Ben Shaprut, diplomático de la corte del rey Abderramán III, quien curó de su obesidad al depuesto Sancho I de León, nieto de la reina de Navarra. El califato de Córdoba y el Reino de Navarra se aliaron para vencer al rey leonés Ortuño IV y devolver el trono a Sancho, pero previamente, el médico ben Shaprut hizo ir caminando a Sancho desde Pamplona a Córdoba y junto a una dieta cuidada le permitió reducir su obesidad en casi un 80 %.

También disfrutamos de la forma en la que se construyen en las tradiciones semíticas (árabe y hebrea) el nombre de las personas. El hecho de que los nombres en árabe sean tan largos se debe a que incluyen una información tan diversa y completa que suponen una auténtica biografía de su poseedor. Así, al nombre propiamente dicho, en árabe incluimos el nombre de nuestro hijo (aunque todavía no lo hayamos tenido), el de nuestro padre y el de nuestro abuelo, el del lugar donde nacimos y el del lugar donde vivimos, el del lugar que nos gustaría visitar, el de nuestra profesión o incluso colocamos un rasgo físico que nos caracterice o de nuestra personalidad. En resumen, una entretenida charla que nos ayudó a ampliar la visión histórica medieval de nuestra tierra y a reconocer el esplendor que supuso en el mundo de aquella época.

Os dejamos algunas fotos de esta charla.

José Enrique Castilla, profesor de Física y Química del IES Antonio Gala.