El pasado lunes 6 de marzo realizamos una excursión a Hornachuelos con el alumnado de 2º de bachillerato matriculado en CTM y en Química.

La primera parte de la actividad consistió en una visita al yacimiento arqueológico de Nublos donde pudimos descubrir abundantes fósiles de moluscos, equinodermos y cetáceos con más de 10 millones de años de antigüedad. Los restos se encuentran en lo que en un tiempo conformaba una playa en el mioceno de unos 23 millones de años. También descubrimos unas antiguas canteras en desuso en las que detectamos algunas costillas fósiles en perfecto estado.

A continuación nos desplazamos caminando hasta el río Guadalvacarejo en el denominado paraje de El Cambuco. El origen del topónimo parece ser celta, existiendo un interesante estudio que proporciona más detalles de la palabra y de otros lugares donde se localiza dicho término como son las poblaciones de Cantillana o Carmona. Parece ser que su significado sería el de barranco o terreno quebrado. En esta zona, el río se encuentra encajonado entre rocas en un cañón excavado en la roca caliza en el que se pueden apreciar formaciones como marmitas de gigante que la corriente del agua ha ido tallando con el paso de los siglos. Tras las intensas lluvias de los días previos el Guadalvacarejo llevaba bastante caudal por lo que nos fue imposible vadearlo. Continuamos la marcha por el antiguo trazado de la Cañada Real Soriana que cruza el río por un puente de probable origen bético-romano, aunque muy modificado. Resulta muy interesante la visita a un antiguo molino subterráneo que aún conserva restos de sus piedras y del caz o canal que conducía su agua desde un pequeño azud construido en la corriente del río.

Hicimos una pausa para descansar y tomar un bocadillo y continuamos con nuestra marcha río abajo a través de un camino bastante afectado por las lluvias que cayeron el fin de semana. A poca distancia se encuentra la  desembocadura del Guadalvacarejo en la margen derecha del Bembézar, pero nosotros continuamos nuestra ruta por una zona deslindada de la Cañada Real en la que es posible apreciar sus dimensiones. Un poco más adelante pasamos por la fuente y las Cuevas de la Bernarda, hasta que llegamos a las ruinas de un antiguo puente de origen califal que cruzaba el río Bembézar y al que llaman “Puente quebrado” en Hornachuelos.

La última parte de la ruta nos lleva hasta la presa de derivación del Bembézar, en la que divisamos el paisaje geológico y las aves que descansan sobre la lámina de agua.

Os dejamos unas fotografías de la jornada.

Jose Enrique Castilla, profesor de Física y Química del IES Antonio Gala.