El pasado 10 de febrero los alumnos de 4º de la ESO que cursan la materia de Ciencias Aplicadas a la Actividad Profesional, dentro del tema de desarrollo sostenible, salieron fuera del instituto para realizar una actividad extraescolar.  La actividad consistía en el planteamiento y ejecución de un plan de muestreo  de tierra, para posteriormente realizar las experiencias de determinación de la textura, efecto invernadero y la lluvia ácida.

Para ello los alumnos y alumnas salieron a las 10:30 am, como almas que lleva el diablo, cargados de ilusión, euforia, una pala, cuatro madejas de lana, media bolsa de brochetas de madera, bolsas de plástico y tijeras, en dirección a ese gran desconocido, el campo.  Una vez ubicados, se les comunicó (no con mucha atención, ya que el interés por empezar el trabajo les impedía estar atentos) cómo sería el planteamiento del muestreo que iban a realizar, los puntos de muestra a tomar, la cantidad de muestra y lo más importante, como colocar las brochetas en el suelo con las tiras de lana y sin caerse (13 personas en nueve metros cuadrados, y conociéndolos, todos juntitos, donde iba uno iban los otros).

A pesar de todo, creo que la actividad les gusto mucho, todos estaban metidos dentro de ese trozo de tierra, ayudando a limpiar (con sus manos) la superficie de hierba, a organizar, a cavar, a tomas muestras, etc.

Me parece que deberíamos realizar más salidas de este tipo y aprovechar la naturaleza para impartir algunas clases.

¡OLÉ! por los alumnos de Ciencias aplicadas a la actividad profesional.

Miguel Ángel Crespín, profesor de Física y Química del IES Antonio Gala.